¿Cómo identificar el ciberacoso en Internet y cómo hacerle frente?

follow
Irene Micó

Por Irene Micó

Máster en Psicología General Sanitaria

Psicóloga General Sanitaria en el Gabinete Dopsi de Psicología y Salud

ACTUALIZADOS: 19 febrero 2022

Internet tiene muchas cosas muy buenas, pero también peligros que no se deben perder de vista. Uno de ellos es el ciberacoso o ciberbullying a adultos y a menores. Aprende a identificarlo y conoce herramientas para evitarlo.

Para comenzar a comprender la gravedad del acoso por Internet e incluso llegar a identificar si tú o alguien de tu familia o amigos lo está sufriendo, lo mejor es conocer qué es de tu parte. La iniciativa del gobierno de Estados Unidos para hacer frente a este asunto, StopBullying.gov, explica que este es el acoso a personas que se produce a través de herramientas digitales (teléfonos, ordenadores, tablets) o plataformas de Internet (redes sociales, plataformas de vídeos, correo electrónico, herramientas de mensajería, llamadas de teléfono…).

Verás que hay herramientas eficaces para evitar que tu hijo o hija sea víctima de ciberacoso o que sea quien está atacando a otra persona. Lo mejor es poder ejercer un control sobre el joven y hay formas de hacerlo fácilmente. Los jóvenes están en constante crecimiento, desarrollo y aprendizaje e, igual que vigilas si es bueno con sus amigos o si hace sus tareas educativas, también deberías ver qué hace con sus medios digitales para poder hacer las denuncias correspondientes en caso de ciberacoso.

A finales de 2021 un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística, o INE, de España, concluía que dos de cada tres jóvenes españoles entre 10 y 15 años tienen teléfono móvil. Y es que muy difícil tratar de escapar de la nueva era digital.  En este artículo, encontrarás toda la información que necesitas para entender si el ciberacoso puede llevar a consecuencias graves.

¿Qué es el ciberacoso? ¿Es el ciberacoso un problema común?

Dan Olweus, pionero en la investigación de la violencia entre iguales, define el acoso como “una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta acción, negativa e intencionada, sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente puede salir por sus propios medios”. 

De acuerdo con Unicef, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, solo en España se calcula que de cada clase de estudiantes, de media hay dos víctimas de cyberbullying. Concretamente, según datos del pasado año 2019, entre los estudiantes españoles de 12 a 16 años, el 6,9 % consideraba haber sufrido ciberacoso en los dos últimos meses. Destaca que, tanto los datos de Unicef como de una gran parte de estudios relacionados, apuntan a que las chicas y las niñas suelen sufrir más este acoso digital que ellos. 

También es importante tener en cuenta que el 3,3% reconocía el pasado 2019 haber participado como ciberagresor.  Y es que tu hijo o tu hija no solo pueden ser las víctimas, sino que es bueno conocer qué es el ciberbullying para poder saber si tienes en tu casa al ciberagresor. 

A nivel global, en los países con mayores ingresos (en los que, al mismo tiempo, más personas acceden a Internet) la proporción de niños y adolescentes que pueden verse afectados por cyberbullying rondan entre el 5 y el 21%.  

La violencia, como comportamiento de relación o de resolución de conflictos, deriva en consecuencias muy negativas y destructivas, tanto a nivel físico como psicológico. 

Una de las mejores maneras de evitar el ciberbullying entre los más pequeños es identificar cuanto antes que esto está pasando. Y, para ello, los expertos hablan de mantener cierto  control sobre el uso que tus hijos e hijas hacen de sus teléfonos celulares y de sus redes sociales para evitar ser víctima de ciberacoso. 

A nivel global, en los países con mayores ingresos (en los que, al mismo tiempo, más personas acceden a Internet) la proporción de niños y adolescentes que pueden verse afectados por cyberbullying rondan entre el 5 y el 21%.  

Una de las mejores maneras de evitar el ciberbullying entre los más pequeños es identificar cuanto antes que esto está pasando. Y, para ello, los expertos hablan de mantener cierto  control sobre el uso que tus hijos e hijas hacen de sus teléfonos celulares y de sus redes sociales para evitar ser víctima de ciberacoso. 

Esta guía está creada para ayudarte a comprender por qué es útil que los adultos controlen a sus hijos e hijas en Internet y de sus móviles y tablets en caso de ciberacoso. Y, además, descubrirás cuáles son las maneras más sencillas para llevar a cabo un control parental para realizar una denuncia en caso de ser víctima de ciberacoso. Verás que hay unas herramientas de monitorización que se han puesto muy de moda e incluso gobiernos y expertos las recomiendan y avalan.  ¡No te lo pierdas porque seguro que te va a ser de mucha ayuda al lidiar con ciberacosadores!

Tipos de acoso cibernético

El ciberbullying puede tomar muchas formas. El mundo del Internet es inmenso y lleno de redes sociales donde avergonzar a una persona. La psicóloga Isabel Rovira Salvador, en un artículo sobre los tipos de acoso virtual, recuerda que “para que una conducta sea considerada como acoso debe comportar un desequilibrio de poder entre las personas involucradas. Es decir, entre acosador y acosado. Estos comportamientos deben repetirse a lo largo del tiempo, llegando a desencadenar graves consecuencias en el acosado, tanto físicas como psicológicas”.

Algunas de las formas de acosar por Internet a alguien, más comunes, son:

  • Acoso en las redes sociales o en herramientas de mensajería enviando mensajes agresivos o intimidantes a alguien. La ciberpersecución consiste en el envío de mensajes hostigadores y amenazantes de forma constante.
  • Compartir fotos vergonzosas de otras personas en Facebook, en Instagram, vídeo privados que ridiculicen en una de estas redes o en Youtube. O difundir estos videos a través del mail o de mensajes como WhatsApp o Telegram. 
  • Inventar y difundir historias falsas sobre otras personas a través de publicaciones en Facebook o de las Stories del Instagram, por ejemplo.
  • Ciberacoso sexual que puede pasar por comentarios o apelaciones al aspecto físico o vida privada de la víctima de una forma molesta o puede ser publicaciones de fotos íntimas de una persona en Internet.  Es acoso tanto si viene de otro menor de edad como, si viene de una persona adulta hacia un niño o niña. 
  • Manipular a otras personas para que acosen a la víctima. Por ejemplo, buscar a muchas personas para que le bombardeen a comentarios ofensivos o humillantes.
  • Robar información privada de un teléfono o un ordenador de una persona y hacer pública esa información o compartirla a muchas personas por WhatsApp o por mail. 
  • Sonsacar una información  a una persona (puede ser bajo amenazas o creando un ambiente de confianza) y luego difundirla sin su consentimiento. 
  • Acusar a alguien de algo, falsamente, para dañar la reputación de esa persona a ojos de su entorno.
  • Falsa victimización. Esto puede ser más dificil de distinguir y consiste en que un acosador alega que es la víctima quien le está haciendo ciberbullying a él.

Estos son algunos de los ejemplos de ciberacoso más comunes. Pero con las posibilidades que ofrecen Internet, el ciberacoso puede tomar muchas más formas de violencia.

¿Qué tipo de delitos pueden imputarse a un ciberacosador?

Si hay que vigilar a nuestros hijos e hijas no es solo para evitar que sean víctimas de un acosador, sino también para que no sean los verdugos y terminen llevando a cabo acoso en línea. 

Depende del grado de ciberacoso, un niño que  hostiga a otras personas o víctimas puede incurrir en una sola falta o puede llegar a ser un delito. No es ninguna broma, es un tema de seguridad. En muchos países del mundo, en muchos casos el ciberacoso puede llevar al suicidio de la víctima y el acosador ha llegado a ser acusado de homicidio por una imprudencia, especialmente en casos de ciberacoso escolar y en grupo. En ocasiones, también de asesinato. Otros países del mundo que aún no recogen este crimen, han hablado de trabajar por desarrollar leyes similares.

Al ciberacosador también se le puede juzgar por amenazas o coacciones o por delitos de lesiones (en caso de que, por algún motivo, llegue a producirse alguna agresión física o violencia. Puede ser del acosador o de otras personas o un grupo animadas por este). 

También se recoge el crimen de acoso u hostigamiento, contra la integridad moral, delitos contra la integridad, agresión y abuso sexual (si se han llegado a producir actos contra la indemnidad y libertad sexual de la víctima constitutivos de agresión o grooming(embaucamiento con fines sexuales a una menor de 16 años, tal y como recoge un informe publicado por el Injuve). Y también existen calumnias o injurias, incluso a través de un sitio web, en línea como ciberacoso.

¿Qué efectos puede tener el ciberbullying sobre una persona menor de edad?

De acuerdo con la Asociación Nacional de Padres y Profesores (PTA), “el ciberacoso es un peligro relativamente nuevo y puede tener consecuencias duraderas en cuanto al daño que se hace” (para víctimas, pero también para agresores en línea). Y esa misma asociación, en su artículo, advierte que la mejor forma que los padres tienen para prevenirlo es el control de los sitios web para eliminar el problema. 

Las consecuencias del cyberbullying en una víctima 

Los psicólogos siempre insisten en la importancia de comprender cuanto antes cuándo alguien está siendo víctima de acoso digital o de ciberbullying para ponerle remedio cuanto antes. Y es que estos ataques y mofas afectan directamente al autoestima, que va perdiendo confianza en sí mismo por causa del acoso.

Desde la asociación británica Bullying.uk explican que esa falta de autoestima puede traducirse en cambios de peso bruscos en tu hijo, en cambios en su personalidad (mayor tendencia a la ira, a la tristeza, al llanto…) o en que, de pronto, el menor quiera pasar mucho tiempo solo y alejado de amigos de su familia. También pueden bajar sus calificaciones y su rendimiento escolar debido a ser víctima del ciberacoso por mensajes por sus compañeros.

A largo plazo, las consecuencias del ciberacoso son aún más dramáticas para las víctimas. De acuerdo con la terapeuta Katie Hurley de Psycom, una niña, niño o adolescente que se ve sometido durante un largo periodo a acoso escolar puede llegar a tener depresión crónica, mayor riesgo de pensamientos suicidas o incluso intentos de quitarse la vida, desórdenes de ansiedad, comportamiento autodestructivo, incluso autolesionarse en el ámbito de las escuelas, abusar de sustancias o que les sea imposible conseguir mantener relaciones de amistad y de confianza en caso de ciberacoso. 

A este respecto, la propia psicóloga aclara que “con un tratamiento inmediato y adecuado y con sistemas de apoyo establecidos, las víctimas de acoso pueden evitar algunas de estas posibles consecuencias a largo plazo”. Para conseguir atajar cuanto antes una situación de cyberbullying, lo más importante es que padres, madres e incluso profesores, sepan reconocer el ciberacoso para poder ayudar a los ‘peques’.

Las consecuencias del ciberbullying para quien acosa

Para padres, madres y tutores, no solo hay que tener miedo a que un hijo o una hija sea víctima de ataques y acoso, sino que hay que también fijarse bien que no sean las personas que están causando causantes del ciberbullying. Además del daño que un niño o adolescente acosador pueda causar en otros, este acto puede llegar  a ser un crimen con consecuencias legales. ¿Qué pasa si te demandan por acoso? ¿Qué pasa si alguien demanda a tu hijo por ciberacoso?

La legislación puede cambiar de un país a otro, pero en general, es un delito. Hay que pensar que un menor de edad está en pleno proceso de crecimiento y desarrollo, y necesita alguien que supervise y vigile que está haciendo lo correcto y no incurre en ciberacoso. Si un niño, niña o adolescente está causando mal a algún compañero a través de redes sociales y ningún adulto le dice que está mal (o, peor aún, si sus compañeros de colegio le ríen sus comportamientos), ¿cómo va a saber que no es válido acosar a otros? Es por eso que el control parental es siempre muy necesario cuando se trata del uso de internet y evitar el acoso.

Leticia Mata Mayrand. Abogada experta en las áreas de familia, explica que “el acoso escolar puede abordarse desde muchos ámbitos y uno de ellos es el jurídico. Estamos ante un tipo de violencia entre iguales, es decir, ejercida por menores de edad hacia otros, no por un adulto, y constitutiva, en muchas ocasiones, de una o varias infracciones penales”.

En España, si un acosador tiene menos de 14 años, se archiva el expediente, pero la denuncia se traslada al centro escolar para que decidan qué hacer con el niño. También se puede comunicar a organismos de protección para que comprueben cómo es la situación familiar el acosador. Hay una responsabilidad civil por los daños y perjuicios ocasionados de la que responderá el centro escolar y/o los representantes legales por el ciberacoso. 

Si los acosadores en línea tienen entre 14 y 17 años la Fiscalía de Menores debe investigar los hechos y, dependiendo de su gravedad, el acosador podría incluso acabar viviendo en un centro correccional

¿ Cómo se puede controlar si mi hijo sufre ciberacoso?

Explica la psicóloga clínica Kristin Carothers que el acoso cibernético particularmente difícil de monitorear porque no tiene lugar a simple vista. “Si tu hijo ha intimidado a otros niños a través de Internet, o si es víctima,  puedes tratar de conseguir contraseñas para sus cuentas de mensajería instantánea en línea y otros sitios web como Facebook, Instagram y Twitter, y verificar regularmente para asegurarte de que todo es correcto”, dice la experta que, recomienda un control, sea como sea, de las actividades en línea en todo caso.  

Una duda común de padres y madres es ¿por qué debo controlar a mi hijo? Si le pasase algo, me lo diría. Pero esto, desafortunadamente, no es cierto en gran parte de los casos. Si fuese tan sencillo reconocer qué es lo que atormenta a los niños y adolescentes, habría muchos menos traumas en adultos. De acuerdo con un estudio de la asociación WinWin Parenting, la víctima de ciberacoso no quiere preocupar a sus padres, otros creen que si se involucran sus padres, el acoso puede empeorar de parte de ese contacto, hay quienes creen que sus padres no lo van a comprender y otros que se sienten totalmente indefensos, sin seguridad, y no ven que nadie vaya a poder hacer nada para hacer desaparecer la amenaza en línea.

También hay niños que temen que han hecho algo malo (por ejemplo, el envío de fotos con poca ropa que luego el agresor difunde o contar intimidades que prefiere mantener en secreto frente a su familia) y no quieren que sus padres se enterende este engaño de parte de los ciberacosadores. 

Por tanto, para padres, madres y cuidadores en general es muy difícil identificar el ciberacoso en dispositivos digitales. Un informe de Save The Children, organización cuyo objetivo es la preservación de los derechos de la infancia, dicen que una de las medidas necesarias para hacer frente al cyberbullying y ciberacoso es “la colaboración familiar para la vigilancia y control de sus hijos e hijas”.

¿Cómo vigilar el teléfono, tablet u ordenador de mis hijos?

vigilar el teléfono de mis hijos

Hay varias formas de control sin romper la confianza. Lo primero de todo tienes que saber que vigilar el dispositivo de otras personas es legal siempre y cuando esas personas lo sepan en todos los casos. 

Si prefieres hacerlo a escondidas, porque temes que tu hijo o hija use técnicas para esconderte la realidad por miedo, entonces hay muchas sentencias en el pasado que avalan que los padres espíen los dispositivos de los niños de forma oculta. Y es que el objetivo final es muy loable: proteger a los niños y adolescentes de peligros que se ocultan en una página web o en ciberacosadores.

Los expertos recomiendan que, cuando vayas a dejar a tu ‘peque’ tener un teléfono inteligente, se pongan ciertas normas, donde se incluya el control parental. Hay que evitar no solo el ciberacoso de otros, sino también que tu hijo o hija puedan ser víctimas de esos depredadores sexuales adultos que inundan la web para aprovecharse de la vulnerabilidad de los jóvenes. 

Las prácticas más comunes para vigilar las redes sociales y los dispositivos de un hijo son:

  • Entrar asiduamente a las cuentas de sus redes sociales desde tu teléfono

Así podrás descubrir qué publica en línea, qué comenta en sus publicaciones, qué le comentan otros jóvenes en sus fotografías, a quién tienen de contacto. Es muy importante que los adultos aprendan a manejar herramientas como el menu de Instagram, Facebook, Twitter, TikTok… antes de permitir a sus hijos hacerlo con confianza. 

Esto te permitirá ver qué tipo de contenido público tu hijo. Pero hay muchas limitaciones en cuanto a estas actividades en línea. Por ejemplo, puede ser que no quiera agregarte como amigo o no permita que lo sigas y que su contenido sea privados. Puede ser que acepte tu amistad en la red social pero que restrinja el contenido que tú puedes ver (esto lo permiten todas las redes sociales y es muy común hacerlo). Y además, no te permite ver lo que sucede en los chats privados o el envío cuando está en línea. Tampoco te permite conocer qué habla en herramientas de mensajería como WhatsApp o el correo electrónico para prevenir el acoso.

  • Conseguir todas sus contraseñas

Puedes hablar con tu hijo o hija y pedirle la contraseña de acceso a su teléfono y también para entrar a sus redes sociales varias con un menu. Y llegar a un acuerdo de con qué frecuencia tienes pensado verlo. Esto te sirve para poder también ver su WhatsApp y sus redes sociales en línea, además de casi todas sus publicaciones (recuerda que las historias del Instagram, muy comunes en adolescentes, se borran cada 24 horas en línea). 

Pero aquí también encuentras limitaciones en cada caso y es que tu hijo podría borrar conversaciones privadas que no quiere que veas para evitar que cuando accedas a su terminal puedas ver el contenido. También puede decidir cambiar sus contraseñas y que no puedas más acceder a su teléfono, a sus correos electrónicos o a su ordenador. 

  • Herramientas de vigilancia muy efectivas

Existen aplicaciones que permiten vigilar un dispositivo de forma remota.  Este software se instala por uno mismo, de forma muy sencilla, en la mayoría de ocasiones, en el teléfono de un niño o niña y ya puedes ver toda la actividad que se realiza a través de ese menú en el teléfono.

Son herramientas tan buenas que no solo se usan para controlar que el menor no tenga problemas en Internet o para evitar el ciberacoso y problemas de seguridad de alguien. Sino que también pueden ser usadas en entornos laborales para que el director de la empresa pueda estar seguro de que todos los trabajadores hacen uso de sus celulares y mensajes de una forma adecuada con cada clic. 

Así, se puede vigilar que los empleados no pierden el tiempo en línea en las horas laborables y se evita que se haga un mal uso de la información, lo que pueda hacer peligrar la seguridad de una compañía. Como ya viste, mientras la otra persona sepa que se le está vigilando, es totalmente legal hacerlo también para adultos en estos casos.

Cabe decir que, incluso muchas personas usan estas herramientas cuando sospechan que su marido o que su mujer los pueda estar engañando o siendo infiel con una tercera persona. 

La mayor ventaja es que estas aplicaciones son muy útiles para evitar el ciberacoso de la víctima: si tu hijo o tu hija recibe un mensaje, tú puedes ver esa información en el momento y evitar que se convierta en una víctima. Si el menor quisiera ocultar el mensaje y borrarlo, estas herramientas de monitoreo son la única opción que existe que te permitirían ver ese contenido al momento en un conveniente menu. 

¿Cuáles son las aplicaciones de control parental para evitar el ciberacoso, más populares?

mSpy

Esta es probablemente la más famosa que hay ahora mismo en el mercado global. Su relación entre el precio y la calidad de los servicios son su mayor fuerte, además de lo sencilla que es de utilizar. Su principal característica es que es compatible con smartphones y ordenadores. Según el plan de pago que escojas, puede servirte para controlar un solo dispositivo o para vigilar varios, en esos casos. 

mSpy no es solo una aplicación para evitar el ciberacoso, sino que también sirve para proteger a los jóvenes de los peligros fuera de Internet. Una de sus funciones es la de poder controlar la ubicación GPS de otro dispositivo o ver con quién tiene contacto. Si tu hijo o hija tienen que ir a un lugar (por ejemplo, de casa al colegio), puedes ir, a distancia, desde tu propio teléfono, rastreando la ruta que hace. Así te aseguras de que sigue la ruta y no confronta problemas en el camino.

Esta característica hace que muchas personas hayan decidido instalar mSpy para evitar peligros y para sentirse más seguras cuando tienen que caminar por las noches en ciudades. Y es que ayuda a que otra persona pueda saber siempre dónde están. 

Esta aplicación puede espiar a distancia los SMS enviados, recibidos o eliminados en otro dispositivo,  las llamadas,  la actividad dentro de aplicaciones como Whatsapp, estados de Facebook, un contacto en Snapchat, Instagram, Skype, Telegram, Viber, Youtube. También se puede acceder al historial de navegación y cualquier otro dato en teléfonos basados en Android y también en los iPhone de Apple o en ordenadores o tabletas. 

También puedes ver a qué redes WiFi se ha conectado el dispositivo que estás monitorizando. Eso es útil incluso para empresas ya que es importante que los empleados no conecten los dispositivos con información interna en cualquier red, ya que algunas son inseguras y pueden llegar a perder información relevante al ser víctima de ciberacoso. 

Por ejemplo, imagina que tu hijo recibe una notificación a su móvil y lo notas intranquilo, pero no te quiere decir qué pasa. Si usas mSpy, puedes mirar tu propio móvil y así ver qué es lo que ha recibido (un mensaje, un comentario, un correo electrónico, una fotografía….). Y así puedes saber cuál es la fuente de su desasosiego y si es víctima de ciberacoso. O también si es quien está acosando a otros.

Para poder instalar mSpy en un dispositivo Android, tienes que poder acceder a ese dispositivo durante unos minutos. En el caso de Apple, (iPhone, iPad o Mac) no necesitas entrar físicamente al terminal. Otra característica es que esta app puede ser instalada sin necesitar contar con algún permiso especial, lo que facilita el proceso. Eso sí, si lo que quieres es ver toda la actividad dentro de las aplicaciones,  entonces el dispositivo objetivo debe obtener ese permiso. 

Si mientras estás instalando la aplicación tienes algún problema o duda, puedes contactar directamente con el servicio que ofrecen mSpy de forma gratis para ayudarte con las dudas. Este equipo de apoyo habla varios idiomas. Sus grandes ventajas es que se instala en unos minutos y que el menu permanece muy discreto, ya que el icono de la app no se enseña en el móvil que se monitoriza. 

Qustodio

Esta es una app para cuidar a los menores. En su versión gratuita se puede supervisar y controlar la actividad online de los menores desde un dispositivo remoto que tengan los padres. Se pueden poner reglas bloqueando webs, limitando el tiempo de uso, impedir el acceso a ciertas aplicaciones o redes sociales en línea y controlar su ubicación. 

Los planes de pago tienen funciones más amplias que incluye ver notificaciones en sus redes sociales. Para que funcione, hay que descargar la aplicación en cada uno de los dispositivos que tu hijo utilice. Y también descargarla en tu propio teléfono o darte de alta para acceder desde un ordenador a la información y a sus funciones.

Conclusión 

En definitiva, aplicaciones para espiar móvil de tus hijos es esencial si quieres mantener al joven fuera de los peligros de la Red, como el ciberacoso. Los psicólogos y expertos en legislación es lo que recomiendan como método más eficiente para que un niño o niña no sea víctima de ciberacoso.

La forma más efectiva de conseguir este control es gracias al software de monitoreo, aplicaciones que se han hecho muy populares en los últimos años y que permiten proteger a tus hijos y ver si están siendo expuestos a algún tipo de peligro por Internet. 

Sobre el experto

Irene Micó

Máster en Psicología General Sanitaria

Mi nombre es Irene Micó Cerdán, y actualmente ejerzo como Psicóloga General Sanitaria (CV-14205) en el Gabinete Dopsi de Psicología y Salud en el centro de València.

Me gradué en Psicología en el año 2014, cursando posteriormente estudios de Máster en Psicología Clínica y Salud a través de la fundación Universidad-Empresa ADEIT (curso 2014-2015).

Sobre el autor

Bárbara Bécares

Experto en cyberseguridad y reportero de tecnología

Bárbara Bécares es periodista y lleva escribiendo de tecnologías de la información desde el año 2007. Primero en Europa. Más adelante fue la encargada de editar una revista europea en los grandes mercados de América Latina. Eso le dio la oportunidad de conocer a fondo Colombia, México, Ecuador, Chile, Perú y Argentina, países donde la adopción de dispositivos está en constante crecimiento. La privacidad y la seguridad informática son su especialidad y también sus grandes pasiones. La tecnología es parte esencial de nuestra sociedad de hoy día y a Bárbara le encanta poder hacer llegar la información tecnológica a todo el mundo para que comprendan la necesidad de “ciberprotegerse”.