Infidelidad en la pareja: Por qué la gente engaña

follow
Irene Micó

Por Irene Micó

Máster en Psicología General Sanitaria

Psicóloga General Sanitaria en el Gabinete Dopsi de Psicología y Salud

ACTUALIZADOS: 3 febrero 2021

Pocos sucesos en la vida de una pareja, además de la muerte o la enfermedad, pueden llegar a afectar de manera tan devastadora a los individuos que la conforman como una infidelidad. Comprometerse en una relación romántica monógama es algo que implica ciertos acuerdos, como confianza mutua en que la otra persona te será fiel tanto romántica como sexualmente. Cuando esta confianza se quiebra, las consecuencias pueden ser profundas e irreversibles.

Mientras que el adulterio existe desde que se inventó el matrimonio, y a pesar de ser algo normalizado en muchas culturas alrededor del mundo, es innegable afirmar que la tecnología y las redes sociales han convertido la infidelidad en algo un poco más complejo y con muchas más áreas grises de lo que solía ser. El sexólogo y terapeuta Antoni Bolinches no trastabilla al hablar de “infidelidad cibernética”, donde entran interacciones como el “sexting” o el uso de apps como Tinder a espaldas de la otra persona.

Sin embargo, los motivos detrás de una infidelidad pueden variar de persona en persona, así como la manera en la cual cada pareja conceptualiza este acto. Por otro lado, según algunos estudios, entre el 20 y el 25 por ciento de los matrimonios atravesarán esta situación de en determinado punto de su relación, independientemente de la vía mediante la cual se incurra en este acto.

¿Por qué la infidelidad ocurre?

Si comprendemos la fidelidad como un vínculo de lealtad hacia una persona amada, podemos entender a su vez la infidelidad como una ruptura de ese vínculo de lealtad y de confianza previamente establecido. 

Existen múltiples factores que pueden estar involucrados en un acto infiel, así como también existen diversas maneras de conceptualizar una infidelidad en función del sistema de funcionamiento de cada pareja. 

En psicología, hemos llegado a la comprensión de que la infidelidad no siempre es una responsabilidad exclusiva de la parte que comete dicho acto, sino que puede haber conductas en la otra parte que fomentan la búsqueda de soluciones a los problemas de la relación fuera de la misma: desinterés, falta de compromiso, problemas de comunicación, dificultades en el ámbito sexual, etc. 

Por tanto, cuando una pareja acude a consulta en búsqueda de ayuda psicológica para superar una infidelidad, el psicólogo responsable de la intervención debe encargarse de la realización de una exploración exhaustiva que le permita saber cuál o cuáles son los orígenes de la situación que le han presentado. 

Evidentemente, con todo lo anterior no se pretende justificar u otorgar una carta blanca para engañar a la pareja, sino simplemente tratar de explicar que en algunas ocasiones ciertas personas encuentran una vía más sencilla de “resolución” de un determinado conflicto fuera de su pareja, pero lógicamente el conflicto “resuelto” de esta forma sólo agrava los problemas de base. 

Por otro lado, una serie de estudios llevados a cabo sobre un grupo de aproximadamente 500 individuos que han engañado a su pareja romántica en algún punto, han ayudado a determinar a los investigadores las posibles motivaciones detrás de una infidelidad.

A pesar de tratarse de algo sumamente subjetivo y sujeto a una infinidad de variables, estos investigadores lograron sintetizar ocho principales motivos de una infidelidad:

  1. Desenamoramiento, conocido por muchos como la pérdida de la “chispa”. Cuando una persona empieza a sentir un amor más grande por otra persona que por su pareja actual, la tendencia más fuerte será a engañarla.
  2. Para tener más variedad a nivel sexual. Muchos de los sujetos del estudio revelaron que engañaron a sus parejas por “aburrimiento” y ansias de experimentar otras cosas, más que por un problema dentro de la pareja.
  3. Falta de atención. Cuando una de las personas comienza a sentir falta de amor o atención, o que la relación se ha tornado descuidada, hay probabilidades de que busquen esta atención con otra persona.
  4. Para aumentar la autoestima. Para muchas personas, la posibilidad de tener una aventura representa un incremento en su ego y su autoestima, aunque ceder a este impulso traiga graves consecuencias a nivel personal.
  5. Por enojo o venganza. No muchos sujetos citaron esta como una de sus razones principales para engañar, pero sin duda la ira juega un rol importante cuando lo que buscas es hacer sentir mal a tu pareja estando con alguien más.
  6. Falta de compromiso. Cuando una de las partes no demuestra estar totalmente comprometido con la relación, la tendencia es a sentir insatisfacción y, por ende, a engañar a la otra persona.
  7. Por deseo sexual. Las diferencias en el apetito sexual dentro de una pareja son una de las principales motivaciones que tienen las personas para engañar y buscar en alguien más lo que su pareja no le ofrece.
  8. Por agentes externos. No toda infidelidad es premeditada, y no siempre viene atada a una insatisfacción dentro de la pareja. Factores como estar en estado de ebriedad pueden llevar a una persona a cometer una infidelidad que no hubiesen anticipado de cualquier otra manera.

¿Cómo se puede reconocer una infidelidad?

No existe un manual que permita conocer con exactitud si una parte de la relación está engañando a la otra, pero sí existen algunas conductas que pueden ser sospechosas de cara a detectar problemas en la pareja (que no necesariamente tienen que pasar por un engaño). 

Con frecuencia, lo que más se señala en consulta como indicadores que han permitido detectar la infidelidad tiene que ver con: un menor tiempo dedicado a la pareja en pos de mayor tiempo de ocio o con otros vínculos sociales; un incremento del uso del teléfono móvil, pero que no necesariamente va ligado a la comunicación con la propia pareja; pérdida de interés por compartir gustos y aficiones en conjunto y un menor componente afectivo-pasional. 

En cualquiera de los casos, como se mencionaba anteriormente, no necesariamente la explicación tiene que ser que nuestra pareja está siendo infiel. Puede estar teniendo otras circunstancias adversas en su vida (familiares, laborales, sociales…) que no esté sabiendo cómo afrontar y que estén repercutiendo en la relación romántica. 

Por esta razón, antes de asumir que mi pareja me es infiel, debo poder establecer una base de comunicación para poder trasladar todos los cambios que percibo, que me incomodan y para los que necesito claves para saber cómo actuar. 

¿De qué maneras se puede reconocer una infidelidad?

Como indica el psicólogo y experto Andrés Carrillo, al fin y al cabo, se trata de un engaño, y lo que buscará el perpetrador es mantenerlo oculto, pero naturalmente, con el paso del tiempo le será cada vez más incómodo guardar el secreto. Según Carrillo, es en este punto en el cual empiezan a aflorar ciertos comportamientos que pueden encender algunas alarmas.

Sobre el experto: Andrés Carrillo
Psicólogo mención clínica y diplomado en psicología Criminal. Experiencia en el departamento de salud mental hospitalaria, con destreza en el enfoque cognitivo-conductual. Habilidades en el desarrollo de proyectos científicos experimentales.

E-mail: [email protected]

Instagram: andrescarrillooficial

Linkedin: Andrés Carrillo

Estos son algunos indicadores de comportamientos atípicos que pueden suponer una infidelidad:

Resguardo exacerbado de objetos personales

Es normal que en una relación en pareja la intimidad siga siendo algo necesario, pero cuando una persona empieza a ser extraordinariamente celosa con sus objetos personales, esto puede ser una señal de que algo no anda bien. 

Esto es especialmente importante cuando se trata de un recelo, incluso hasta paranoico, sobre su teléfono móvil. Si bien se trata de un objeto personal que contiene mucha información privada, resguardarlo con tanto afán puede significar que nos están ocultando algo.

Ausencias sin explicación aparente

Si una pareja empieza a ausentarse por tiempos prolongados, y los pretextos que ofrece son irracionales o algo peculiares, no es extraño comenzar a sospechar que hay algo con lo cual no se nos está siendo sinceros. Es debido permanecer alerta ante excusas incongruentes para salir o conductas de incomodidad o frustración cuando se le piden explicaciones.

Falta de apetito sexual

Es natural que las ganas de tener intimidad sexual en una relación romántica fluctúen con el tiempo, pero que tu pareja no tenga ganas de estar sexualmente contigo no siempre es un indicador de infidelidad, y en muchos casos va relacionado con problemas personales del individuo. 

Sin embargo, no hay que bajar la guardia, pues la ausencia total de sexo resulta perjudicial para la pareja y provoca importantes heridas emocionales y de autoestima en la persona que es rechazada, y puede acarrear problemas en su bienestar psicológico. La comunicación es clave en estos casos, pero una conducta sospechosa puede significar que la persona está canalizando sus deseos sexuales hacia otra fuente de placer.

“Pérdida de interés en compartir gustos y aficiones, disponer de menos tiempo para la pareja y más para otros vínculos sociales, un incremento en el uso del móvil, un menor componente afectivo pasional”. Según la psicóloga Micó, estos síntomas pueden levantar sospechas de una infidelidad, sin embargo, no son indicativos totalmente certeros de que sea así. Para ella, es importante mantener una comunicación y hablar con transparencia antes de asumir que tu pareja te está siendo infiel.

¿Cómo se puede restaurar la confianza en una relación?

Si volvemos al párrafo inicial, rescataremos que la fidelidad está basada en un vínculo de lealtad. Cuando rompemos este vínculo, la confianza y la seguridad que habíamos depositado en nuestra pareja se pierde, y restaurarla se vuelve un proceso posible, aunque complejo. 

La mayoría de parejas que acuden a consulta buscando superar una infidelidad, en realidad están buscando cómo volver a confiar en sus parejas. Sucede que la confianza es una creencia que se establece con respecto a que una persona actuará de una forma determinada (en el caso de una pareja monógama, que ambas partes respetarán esa monogamia). Cuando esto se rompe, algo que puede suceder muy rápidamente, restaurar ese sistema de creencias requiere tiempo y dedicación: las palabras ya no son suficientes, sino que la persona debe superar el condicionamiento aversivo que se ha creado a través de un nuevo aprendizaje que ha de observar en su pareja. 

Al inicio de este proceso de restauración, nos encontramos con dos factores adversos que pueden poner en peligro la recuperación de la relación: una intensidad emocional negativa muy elevada (hay mucha ira, enfado, frustración y decepción) y una hipervigilancia constante a todo lo que hace mi pareja (antes no necesitaba revisar el teléfono, pero ahora siento que tengo que comprobar quién le escribe en cada momento). 

Nuestra labor como psicólogos es orientar a las partes para que puedan sucederse cambios de conducta beneficiosos para la relación en ambos sentidos: la parte “infiel” tendrá que demostrar que dicho acto ha sido un error que no se va a volver a cometer y poner de su parte para solucionar desde dentro los problemas de la relación. La parte “víctima” tendrá que gestionar progresivamente los impulsos de control para que no contaminar por otra vía el avance de la relación. 

Si realmente desean mantener su vínculo, deben hacer la apuesta por confiar en que no se volverá a repetir. Nadie puede garantizarles que esto sea cierto, por lo que tendrán que demostrarse de forma constante su nivel de implicación y, dentro de lo posible, evitar el uso del reproche y la victimización (“esto lo he hecho porque tú eres X”, “no vas a salir con tus amigos porque eres un/a infiel”), dado que en ningún caso van a facilitar el avance la relación. 

En algunos casos puede ser recomendable que las parejas se separen físicamente algún tiempo, precisamente para poder evitar las escaladas del conflicto, y que puedan ir reencontrándose paulatinamente mientras restauran sus niveles de confianza. 

Por su parte, Carrillo habla de tres pasos fundamentales para sobrellevar una infidelidad y dar pie a la restauración de la confianza:

  1. Enfrentar la situación incómoda. La pareja debe asumir la infidelidad como lo que es, sin restarle importancia, pues de no resolverse, puede tornarse en una bola de nieve que simplemente traerá más problemas e incomodidad en el futuro.
  2. Hablar del motivo de la infidelidad. Como mencionamos más arriba, hay tantos motivos para ser infiel como personas infieles hay en el mundo. Pero si realmente ambas partes están interesadas en recuperar el vínculo que una vez tuvieron, es esencial exteriorizar cuáles fueron los factores que llevaron a una persona a serle infiel a su pareja.
  3. Asistir a terapia con un especialista. La terapia de pareja es beneficiosa en todos los ámbitos, no solo cuando se llegan a puntos extremos como este. Sin embargo, es clave contar con la asesoría de un experto para que analice la situación y ejerza como árbitro para ayudar a la pareja a sobrellevarla. 

¿Es buena idea espiar a tu esposo/a?

Entendemos que de la explicación anterior se puede deducir que espiar a nuestra pareja no es lo más saludable. Son actos “entendibles” en determinadas ocasiones cuando existen sospechas importantes de una determinada conducta probablemente infiel, pero tener este tipo de comportamientos por sistema nos indican que la relación es bastante frágil y que la falta de confianza está a la orden del día. 

Antes de caer en la trampa de “espiar”, vigilar sus redes sociales, llamadas telefónicas o mensajes, se ha de apostar siempre por una buena comunicación. 

Debo poder transmitir a mi pareja que detecto diferencias en la manera en que se relaciona conmigo, ya que si no puedo comunicar cómo me siento con la persona con la que se supone que existe un mayor nivel de confianza, ¿Por qué tendría una relación de pareja con alguien?

Al revés, debemos ponernos en la posición de cómo nos sentiríamos si nuestra pareja optara por llevar a la práctica este tipo de conductas con nosotros: actuar antes de hablar. Seguramente, podríamos llegar a pensar lo mismo: nuestra relación es frágil. 

Desde luego, es comprensible que, si he intentado averiguar directamente con mi esposo/a qué es lo que está sucediendo y no parezco obtener respuesta, puedo consultar con otras personas o profesionales que quizá puedan asesorarme sobre cómo actuar en estas situaciones, pero siempre es importante que la comunicación sea el primer punto de contacto. 

Conclusion

Ya sabemos que las relaciones románticas son sumamente complejas y delicadas, y sus pilares fundamentales son la confianza y el respeto. Cuando uno de estos dos se pierde, el proceso para recuperarlos puede ser largo e inestable, y nadie asegura el éxito con certeza. A pesar de que, para muchos, la regla N.º 1 debería ser “no engañarás a tu pareja”, hay solo una que merece incluso mayor reconocimiento, que es mantener una comunicación abierta y transparente en todo momento. La comunicación dentro de la pareja no solo ayudará a prevenir conflictos de todo tipo, sino que será la herramienta para solucionarlos en caso de que se haya transgredido algún límite.

Por otra parte, en detectivesprive.com no somos ningunos expertos en relaciones amorosas, pero sí que lo somos en tecnología, y una de las sugerencias que nos atrevemos a dar para colaborar en la recuperación de la relación y superar esta complicada situación, es el uso de softwares de monitoreo de móviles.

Este tipo de aplicaciones te permiten estar al tanto de lo que hace tu pareja con su móvil, qué lugares frecuenta, y otros detalles que pueden otorgar transparencia a la relación. Eso sí, el consentimiento del uso de estas aplicaciones es indispensable. En caso contrario sería, no solo totalmente ilegal, sino bastante contraproducente para el progreso de la restauración de la confianza. 

Sobre el experto

Irene Micó

Máster en Psicología General Sanitaria

Mi nombre es Irene Micó Cerdán, y actualmente ejerzo como Psicóloga General Sanitaria (CV-14205) en el Gabinete Dopsi de Psicología y Salud en el centro de València.

Me gradué en Psicología en el año 2014, cursando posteriormente estudios de Máster en Psicología Clínica y Salud a través de la fundación Universidad-Empresa ADEIT (curso 2014-2015).

Sobre el autor

Javier Camacho

Investigadora de seguridad y periodista

Javier Camacho Miranda es un comunicador social y docente de lengua castellana y literatura, con más de quince años de experiencias relacionadas a la escritura en diferentes vertientes.

Antes de convertirse en padre aún no conocía el mundo de los softwares de monitoreo legales y certificados. En sus palabras, antes de preocuparse por la seguridad de su hija después de regalarle su primer smartphone y caer en cuenta de todos los peligros que la acechaban en internet, pensaba “que las habilidades de intervenir un móvil estaban solamente al alcance de los hackers”.

Cuenta con una fuerte pasión por la tecnología, entre otras cosas, y la misma le ha permitido concentrarse actualmente en la redacción sobre aplicaciones espía y otras fuentes relacionadas a diferentes innovaciones tecnológicas.