¿Tienen tus hijos una adicción a las pantallas?

follow
David G. Espinoza Aviles

Revisado por David G. Espinoza Aviles

Psicólogo con orientación clínica

He develops his professional practice in the field of private consultation.

Bárbara Bécares

Bárbara Bécares

Experto en cyberseguridad y reportero de tecnología

ACTUALIZADOS: 2 septiembre 2020

Las nuevas tecnologías nos facilitan la vida, tanto a adultos como a niños y a personas adolescentes. Para los más peques, un ordenador o un móvil pueden servir de gran ayuda para su conocimiento, aprendizaje, desarrollo de estímulos y también una fuente de entretenimiento con diversas alternativas de juegos. 

Pero las tecnologías deben usarse de forma moderada, con control y con responsabilidad. Más aún cuando hablamos de las personas menores de edad. En las siguientes líneas podrás identificar si la relación de tus hijos con sus dispositivos es adecuada, si tus hijos podrían tener una adicción a las pantallas y te damos consejos muy útiles para ponerle remedio. 

hijos tener una adicción a las pantallas

Por David G. Espinoza Avilés

Tantas preguntas derivadas de una sola situación… comencemos por definir “adicción”.

Según la Real Academia Española (RAE), se entiende por adicción a la “dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o el equilibrio psíquico.”, entonces, la adicción a dispositivos electrónicos entra perfectamente dentro de la categoría, ya que usarlos es, en sí, una actividad.

¿Cuántas horas pueden pasar los niños usando un teléfono o tablet?

Las horas que puedan pasar los menores delante de las pantallas depende mucho de la edad. Por ejemplo, el pediatra Dimitri Christakis, director del Centro de Salud, Comportamiento y Desarrollo Infantil del Instituto de Investigación Infantil de Seattle, explicó en una entrevista a Medical Daily, que antes de los dos años es desaconsejable que los niños menores de dos años miren la televisión o alguna pantalla interactiva. “El cerebro del recién nacido no procesa el contenido. Es solo un bombardeo de imágenes y sonidos».

Sin embargo, a partir de los dos años de edad será mucho más difícil evitar que los niños pasen unas horas viendo estas imágenes y contenidos que comienzan a resultarles estimulantes. A esa edad comienzan a tener más poder de decisión y a decir qué es lo que quieren hacer. Así, la Academia Americana de Pediatría recomienda que las personas entre 2 y 5 años usen las pantallas, como mucho, una hora al día. Y entre los 6 y los 18 años dicen que debería ser de máximo 2 horas diarias. La misma Academia explica que comprenden que los padres puedan ser algo flexibles y permitir que sea algo más de tiempo, cuando hablamos de hijos adolescentes. Por ejemplo, tres horas diarias. 

Sin embargo, las cifras reales muestran que los niños, niñas y adolescentes pasan mucho más tiempo del que se recomienda delante de una pantalla. No podemos culparlos. El mundo de hoy avanza y camina de la mano de las tecnologías. De hecho, de acuerdo con el estudio de Common Sense Media, los adolescentes estadounidenses, entre 12 y 18 años, pasan una media de nueve horas al día frente a una pantalla, visualizando vídeos, escuchando música y jugando. Los preadolescentes, de entre 8 y 12 años pasan una media de seis horas diarias.

Ahora bien, ¿Cómo podemos saber si nuestros hijos están pasando demasiado tiempo en los dispositivos?

Primero, sepamos que el uso excesivo de los dispositivos electrónicos es una de las principales preocupaciones de los padres sobre la salud de sus hijos en muchos de los países del mundo. Estas preocupaciones son compartidas por profesionales de la salud mental ya que el tiempo que pasan los pequeños frente a las pantallas es un problema que se ha vuelto cada vez más común.

Ciertamente, no todos los niños y adolescentes (incluidos también nosotros, los adultos) presentan dicho problema, pero es una realidad que dicho comportamiento les está quitando demasiado tiempo y energía. Entonces, ¿cómo podemos identificar los signos de cuando los niños (y adolescentes) están pasando demasiado tiempo frente a la pantalla de los dispositivos? Simple, cuando el comportamiento de nuestros hijos presenta cambios significativos, los cuales, generalmente, producen malestar presentado de diversas maneras y bajo muchas formas, creando así signos de alarma en el entorno familiar.

Antes de tomar paso a la acción y acatar medidas de tratamiento para la adicción, vea si puede ayudar a su hijo/a a desarrollar un nuevo pasatiempo o interés que le atraiga. Manténgalo físicamente activo/a, si es posible al aire libre. La evidencia es abrumadora, el ejercicio y la naturaleza reducen la ansiedad y el estrés. Evidentemente, permítale que haga las cosas que ama e interesan, eso le ayudará bastante a desahogar el estrés acumulado derivado de las situaciones de la vida diaria.

No se trata de evitar los videojuegos, las aplicaciones, los programas y el entretenimiento, ¡no!, simplemente es un tema de regulación. Entonces, ¿Cuánto tiempo es el adecuado? En la medida en que pasar tiempo frente a la pantalla ayude a sus hijos a relajarse, divertirse con sus amigos (en el caso de que se encuentren jugando en línea con sus amigos), y dejar de lado las preocupaciones que solo generan angustia y malestar, entonces será útil que utilicen los dispositivos electrónicos. 

Usted, como padre también querrá considerar otros factores al estructurar el acceso de sus hijos a los juegos y otras actividades basadas en el uso de dispositivos electrónicos. En estos tiempos extraordinarios (contingencia sanitaria por el COVID-19), relajar algunas reglas tiene sentido, es saludable, pero también querrá tener cuidado de que sus hijos no se excedan en actividades de ocio o que pueden considerarse infructuosas. Si usted como padre llega al punto en que cree que el uso que su hijo le da a los videojuegos y/o dispositivos es excesivo, entonces es tiempo de que usted aprenda un poco más sobre cómo identificar la situación.

En orden de lo anterior, tome en cuenta los siguientes puntos:

  • Su hijo/a tiene excesiva preocupación por los juegos/dispositivos
  • Su hijo/a presenta síntomas de abstinencia cuando se eliminan los juegos/dispositivos o no es posible utilizarlos (tristeza, ansiedad, irritabilidad)
  • Si su hijo/a presenta tolerancia al estímulo, es decir, si se vuelve necesario que el pequeño pase más tiempo jugando para satisfacer sus impulsos
  • Si ha habido incapacidad para reducir el tiempo empleado en la conducta problemática, o bien, si ha habido intentos fallidos al intentar dejar de jugar o usar los dispositivos
  • Si su hijo/a ha renunciado a otras actividades, o bien, ha perdido de interés en actividades que antes disfrutaba
  • Si su hijo/a continuar jugando a pesar de los problemas generados

Como padre, es su responsabilidad estar al tanto del desarrollo y desenvolvimiento de su hijo/a, por lo cual, atendiendo las señales de alarma puede tomar paso a la acción y evitar problemáticas que quizá sean un poco complicadas de resolver y que, consecuentemente, tengan secuelas en el futuro del jovencito.

Los dispositivos, videojuegos, etc., estimulan los sentidos de los niños y adolescentes a tal punto que parece que están «acelerados» y, por lo tanto, propensos a la ira o, alternativamente, se encuentran bajo estados de depresión y apatía; lo anterior se ha vuelto inquietantemente común. Los niños con irritabilidad crónica a menudo se encuentran en un estado de excitación anormalmente alta (producto de la estimulación sensorial a la que se ven expuestos) y pueden parecer «cansados pero alertas». Es decir, están agitados pero exhaustos; esto es debido a que los niveles de excitación crónicamente altos afectan la memoria y la capacidad de desenvolverse de manera óptima en su entorno; es probable que estos niños también tengan dificultades académicas y sociales.

En algún momento, un niño con estos síntomas puede recibir un diagnóstico negativo relacionado con su salud mental, como depresión mayor, trastorno bipolar o TDAH, problemas que usualmente requieren de tratamientos que incluyen psicoterapia y medicamentos; aunque algunas veces estos tratamientos no funcionan muy bien y la espiral descendente continúa.

¿Qué consecuencias tiene para un niño o niña pasar muchas horas frente a una pantalla?

horas pueden pasar los niños usando un teléfono

Los expertos en psicología infantil han estudiado muy a fondo cuáles son las consecuencias que una sobreexposición a las pantallas puede conllevar para las personas menores de edad. Las personas podemos hacernos adictas a la dopamina (hormona de la felicidad que llega al cerebro) que nos proporcionan las recompensas que recibimos a través de las redes sociales (notificaciones, mensajes…) y los juegos con sus recompensas. Algunas de los más peligrosos efectos son:

  • Insomnio

Según un informe de la Universidad de Washington School of Medicine, publicado por Medline, muchas horas frente a un PC, televisión o móvil puede llevar a que para un niño sea más difícil para dormir la noche. 

De acuerdo con Healthy Children, las luces de tabletas, lectores electrónicos o teléfonos  tienen una longitud de onda corta que afecta los niveles de melatonina, que lleva al cerebro a sentir que es de día. Además también estimulan al cerebro impidiendo a tus hijos relajarse cuando tienen que dormir. 

  • Problemas de atención en sus tareas

Los niños y adolescentes que usan dispositivos digitales durante muchas horas, tienen el doble de probabilidades que las personas que hacen un uso moderado, de mostrar síntomas de trastorno por déficit de atención  o de hiperactividad (TDAH), según un estudio realizado por la American Medical Association.  

El estudio analizó a cerca de 3.000 adolescentes durante dos años. «Las nuevas tecnologías móviles pueden proporcionar una estimulación rápida y de alta intensidad todo el día” y esa sensación va enganchando a los menores, que querrán seguir manteniendo ese nivel alto de hiperactividad en la vida. 

  • Problemas de ansiedad y depresión

Por un lado, las horas que los menores (y, en realidad, también los adultos), pasan delante de una pantalla, es tiempo que pierden de socializar, de jugar o de estar con su familia, tres actividades muy positivas para el desarrollo de la persona y también para generar felicidad. 

Además, las redes sociales son para muchas personas causa de mucha ansiedad. Un estudio del Instituto ChildMind explica que aquellos usuarios de redes sociales que pasan muchas horas expuestos a estos contenidos aumentan el riesgo de sufrir depresión en un 27%. Y es que en las redes, las personas muestran una cara muy feliz de sus vidas y eso puede llevar a frustraciones para otros menores que sienten que sus vidas no son tan buenas. 

  • Insomnio

Muchos menores, enganchados a los estímulos que reciben de sus dispositivos, pasan en ocasiones las horas de sueño con sus teléfonos o tabletas, aprovechando que sus padres o tutores no los ven. Además, los estímulos que han activado el cerebro a lo largo del día, hacen que sea más difícil conseguir dormir. 

Para las personas menores de edad, dormir menos de siete horas al día aumenta el riesgo de querer pensar en suicidarse, de acuerdo con investigadores del Institute for Social Research, de la Universidad de Michigan.

  • Aumenta el riesgo de padecer obesidad

Recuerdan los expertos que el tiempo que una persona pasa frente a una pantalla en sus momentos de ocio, es tiempo que no está en activo. Los niños y niñas ya pasan muchas horas sentados en el colegio y mientras hacen sus deberes y tareas escolares. Explican desde Mediline Plus que “las actividades que implican «tiempo frente a una pantalla requieren muy poca energía y a menudo sustituyen a la actividad física”. 

Además, cuando los menores ven la televisión o contenidos en ordenadores o móviles, aparece publicidad, en muchas ocasiones de alimentos poco saludables, que los anunciantes asocian a los contenidos infantiles. Y eso llevará al ‘peque’ a querer consumir esta comida. 

¿Cuándo debes poner un remedio a la adicción de tus hijos por las pantallas?

Si ves que tu hijo o hija no puede pasar un buen rato sin tener que mirar su móvil, deberías ponerle un remedio. Las adicciones no se reducen con los años, sino que pueden ir a más. Y, con el tiempo, esos niños pueden acabar siendo adultos totalmente enganchados a sus teléfonos y con problemas para socializar en el mundo real. 

Pero hay soluciones que son útiles y necesarias. Dice un estudio realizado por el hospital  San Joan de Deu que “la parte buena es que no hay daños permanentes en los cerebros de los niños expuestos. Basta alejar a los niños de las pantallas para que recuperen las capacidades mentales”.

Formas de ayudar a que tus hijos usen el móvil de una forma correcta

Hay diferentes decisiones que, como padre o madre, puedes tomar para que tus hijos tengan una relación sana con sus dispositivos. Los expertos recomiendan lo siguiente:

  • Cuida tu propio uso del móvil. Los niños y niñas imitan mucho. Y si te ven pasar muchas horas con tu móvil o tu tableta, ellos creerán que eso está bien y también querrán hacerlo. De acuerdo con un informe del Instituto Psicológico Desconecta la nomofobia (el miedo irracional a salir de casa sin el móvil) ya afecta al 77% de españoles adultos. 
  • Busca actividades de ocio fuera de las pantallas. Los niños y los adolescentes necesitan estímulos constantes y mucha actividad. Busca hacer cosas que gusten y diviertan a tu hijo par que pase menos horas frente a un móvil, televisión u ordenador. 
  • Pon unas normas. Como para todo, los menores de edad están en constante aprendizaje y necesitan ciertas reglas que les ayuden a crecer sanos físicamente y mentalmente. Siéntate con tu hijo o hija y llegad a un acuerdo sobre los momentos del día en los que tiene permitido usar sus dispositivos. Recuerda que no será fácil que se cumpla cuando sea adolescente, momento en que tiene mucha libertad y pasa muchas horas fuera de casa.  
  • Educa a tu hijo a usar el móvil. No solo tienes que estar seguro de que tus hijos usarán el móvil durante el tiempo recomendado para evitar ser adictos a las pantallas. Sino que es bueno que pases tiempo y dediques esfuerzo a que comprenda los peligros de Internet y las redes sociales. No solo hay que evitar adicciones, sino también que tu hijo pueda ser víctima de algún pedófilo, de bullying por parte de otros adolescentes o niños o que pueda ser él o ella quien ataque a sus compañeros y los acose. 
  • Contrata una tarifa limitada de datos. Son los padres y madres quienes contratan y pagan las tarifas, así que son quienes pueden decidir poner ciertos límites para que los gigas que se pueden consumir al mes sean limitados. Lo mismo con el WiFi. Si ves que tu hijo pasa demasiadas horas con su smartphone u ordenador, pacta unas horas en las que se desenchufará el router. 
  • Usa aplicaciones de control parental. Existen aplicaciones avanzadas, muy sencillas de usar y recomendadas por expertos en la salud y el bienestar de niños, niñas y adolescentes, que permiten a padres, madres y tutores tener un control constante de la actividad que sus hijos tienen con sus dispositivos. Sirve, no solo para evitar que pase demasiadas horas frente a una pantalla, sino también para bloquear contenidos nocivos para menores de edad como el porno, controlar que no sea víctima de ciberbullying u otros peligros de la red e incluso para cuidar dónde está y no sufra peligros. 

¿Cómo una aplicación de control parental puede una adicción a las pantallas?

aplicación de control parental

Hay aplicaciones móviles creadas con el objetivo de que los padres pueden cuidar de sus hijos. La más popular es mSpy, que te explicaremos a continuación cómo debe utilizarse, aunque también hay otras como YouPy o Spyzie. La ventaja de mSpy es tiene muchas funciones, es muy segura y su coste es muy asequible.  

Estas aplicaciones que permiten vigilar un dispositivo de forma remota y permiten ver la actividad de tus hijos en su teléfono, en su ordenador o en la tableta que usen. 

Cabe añadir que muchas son las personas que utilizan estas aplicaciones también para entornos laborales y estar así seguros que los trabajadores hacen un uso correcto de los dispositivos de empresa (por ejemplo, no compartiendo información confidencial que no debería salir de la compañía o evitando entrar en páginas desconocidas o descargando aplicaciones fraudulentas que puedan introducir virus a los dispositivos empresariales) y también para asegurarse de que los trabajadores utilizan sus horas destinadas al trabajo de una forma eficiente. 

Incluso hay personas que usan estas herramientas para descubrir si su pareja pudiera estar siendo infiel. Así, pueden salir de dudas, ya que los dispositivos móviles son ahora las principales herramientas de comunicación en casos de infidelidad. 

Hay que decir que el uso de estas aplicaciones es totalmente legal siempre y cuando la persona que está siendo espiada lo sepa. Por tanto, puedes anunciarlo a tus hijos (o a tus trabajadores). En muchos países del mundo, también está avalado el uso de estas aplicaciones para proteger a los menores de edad. 

Por ejemplo, si eres padre, madre o tutor legal de alguien, aunque la normativa española recoge el derecho a la privacidad y a la intimidad de los menores de edad, al mismo tiempo, hay antecedentes en los que la justicia ha avalado el derecho de los progenitores de mantener un control sobre el uso del smartphone o del ordenador por parte de sus hijos. 

Sobre el experto

David G. Espinoza Aviles

Psicólogo con orientación clínica

Psicólogo con orientación clínica, egresado con honores del Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON). Cuenta con estudios personales en el uso de la Hipnosis Clínica como herramienta terapéutica para su implementación en la práctica profesional.

Ha publicado múltiples artículos de interés en diversos sitios web especializados y revistas digitales con temáticas propias de la Psicología Clínica, Psicopatología y estudios de caso, entre otros.

Es miembro de diversas sociedades para personas con alto CI tales como Mensa, Triple Nine Society, entre otras, caracterizadas por sus altos estándares de selección.

Sobre el autor

Bárbara Bécares

Experto en cyberseguridad y reportero de tecnología

Bárbara Bécares es periodista y lleva escribiendo de tecnologías de la información desde el año 2007. Primero en Europa. Más adelante fue la encargada de editar una revista europea en los grandes mercados de América Latina. Eso le dio la oportunidad de conocer a fondo Colombia, México, Ecuador, Chile, Perú y Argentina, países donde la adopción de dispositivos está en constante crecimiento. La privacidad y la seguridad informática son su especialidad y también sus grandes pasiones. La tecnología es parte esencial de nuestra sociedad de hoy día y a Bárbara le encanta poder hacer llegar la información tecnológica a todo el mundo para que comprendan la necesidad de “ciberprotegerse”.