¿Tienen tus hijos una adicción a las pantallas?

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David G. Espinoza Aviles

Por David G. Espinoza Aviles

Psicólogo con orientación clínica

Como profesionista, desenvuelve su ejercicio profesional en el ámbito de la consulta privada.

Bárbara Bécares

Experto en cyberseguridad y reportero de tecnología

ACTUALIZADOS: 8 octubre 2020

Las nuevas tecnologías nos facilitan la vida, tanto a adultos como a niños y a personas adolescentes. Para los más peques, un ordenador o un móvil pueden servir de gran ayuda para su conocimiento, aprendizaje, desarrollo de estímulos y también una fuente de entretenimiento con diversas alternativas de juegos. 

Pero las tecnologías deben usarse de forma moderada, con control y con responsabilidad. Más aún cuando hablamos de las personas menores de edad. En las siguientes líneas podrás identificar si la relación de tus hijos con sus dispositivos es adecuada, si tus hijos podrían tener una adicción a las pantallas y te damos consejos muy útiles para ponerle remedio. 

hijos tener una adicción a las pantallas

Por David G. Espinoza Avilés

Tantas preguntas derivadas de una sola situación… comencemos por definir “adicción”.

Según la Real Academia Española (RAE), se entiende por adicción a la “dependencia de sustancias o actividades nocivas para la salud o el equilibrio psíquico.”, entonces, la adicción a dispositivos electrónicos entra perfectamente dentro de la categoría, ya que usarlos es, en sí, una actividad.

¿Cuántas horas pueden pasar los niños usando un teléfono o tablet?

Las horas que puedan pasar los menores delante de las pantallas depende mucho de la edad. Por ejemplo, el pediatra Dimitri Christakis, director del Centro de Salud, Comportamiento y Desarrollo Infantil del Instituto de Investigación Infantil de Seattle, explicó en una entrevista a Medical Daily, que antes de los dos años es desaconsejable que los niños menores de dos años miren la televisión o alguna pantalla interactiva. “El cerebro del recién nacido no procesa el contenido. Es solo un bombardeo de imágenes y sonidos».

Sin embargo, a partir de los dos años de edad será mucho más difícil evitar que los niños pasen unas horas viendo estas imágenes y contenidos que comienzan a resultarles estimulantes. A esa edad comienzan a tener más poder de decisión y a decir qué es lo que quieren hacer. Así, la Academia Americana de Pediatría recomienda que las personas entre 2 y 5 años usen las pantallas, como mucho, una hora al día. Y entre los 6 y los 18 años dicen que debería ser de máximo 2 horas diarias. La misma Academia explica que comprenden que los padres puedan ser algo flexibles y permitir que sea algo más de tiempo, cuando hablamos de hijos adolescentes. Por ejemplo, tres horas diarias. 

Sin embargo, las cifras reales muestran que los niños, niñas y adolescentes pasan mucho más tiempo del que se recomienda delante de una pantalla. No podemos culparlos. El mundo de hoy avanza y camina de la mano de las tecnologías. De hecho, de acuerdo con el estudio de Common Sense Media, los adolescentes estadounidenses, entre 12 y 18 años, pasan una media de nueve horas al día frente a una pantalla, visualizando vídeos, escuchando música y jugando. Los preadolescentes, de entre 8 y 12 años pasan una media de seis horas diarias.

Ahora bien, ¿Cómo podemos saber si nuestros hijos están pasando demasiado tiempo en los dispositivos?

Primero, sepamos que el uso excesivo de los dispositivos electrónicos es una de las principales preocupaciones de los padres sobre la salud de sus hijos en muchos de los países del mundo. Estas preocupaciones son compartidas por profesionales de la salud mental ya que el tiempo que pasan los pequeños frente a las pantallas es un problema que se ha vuelto cada vez más común.

Ciertamente, no todos los niños y adolescentes (incluidos también nosotros, los adultos) presentan dicho problema, pero es una realidad que dicho comportamiento les está quitando demasiado tiempo y energía. Entonces, ¿cómo podemos identificar los signos de cuando los niños (y adolescentes) están pasando demasiado tiempo frente a la pantalla de los dispositivos? Simple, cuando el comportamiento de nuestros hijos presenta cambios significativos, los cuales, generalmente, producen malestar presentado de diversas maneras y bajo muchas formas, creando así signos de alarma en el entorno familiar.

Antes de tomar paso a la acción y acatar medidas de tratamiento para la adicción, vea si puede ayudar a su hijo/a a desarrollar un nuevo pasatiempo o interés que le atraiga. Manténgalo físicamente activo/a, si es posible al aire libre. La evidencia es abrumadora, el ejercicio y la naturaleza reducen la ansiedad y el estrés. Evidentemente, permítale que haga las cosas que ama e interesan, eso le ayudará bastante a desahogar el estrés acumulado derivado de las situaciones de la vida diaria.

No se trata de evitar los videojuegos, las aplicaciones, los programas y el entretenimiento, ¡no!, simplemente es un tema de regulación. Entonces, ¿Cuánto tiempo es el adecuado? En la medida en que pasar tiempo frente a la pantalla ayude a sus hijos a relajarse, divertirse con sus amigos (en el caso de que se encuentren jugando en línea con sus amigos), y dejar de lado las preocupaciones que solo generan angustia y malestar, entonces será útil que utilicen los dispositivos electrónicos. 

Usted, como padre también querrá considerar otros factores al estructurar el acceso de sus hijos a los juegos y otras actividades basadas en el uso de dispositivos electrónicos. En estos tiempos extraordinarios (contingencia sanitaria por el COVID-19), relajar algunas reglas tiene sentido, es saludable, pero también querrá tener cuidado de que sus hijos no se excedan en actividades de ocio o que pueden considerarse infructuosas. Si usted como padre llega al punto en que cree que el uso que su hijo le da a los videojuegos y/o dispositivos es excesivo, entonces es tiempo de que usted aprenda un poco más sobre cómo identificar la situación.

En orden de lo anterior, tome en cuenta los siguientes puntos:

  • Su hijo/a tiene excesiva preocupación por los juegos/dispositivos
  • Su hijo/a presenta síntomas de abstinencia cuando se eliminan los juegos/dispositivos o no es posible utilizarlos (tristeza, ansiedad, irritabilidad)
  • Si su hijo/a presenta tolerancia al estímulo, es decir, si se vuelve necesario que el pequeño pase más tiempo jugando para satisfacer sus impulsos
  • Si ha habido incapacidad para reducir el tiempo empleado en la conducta problemática, o bien, si ha habido intentos fallidos al intentar dejar de jugar o usar los dispositivos
  • Si su hijo/a ha renunciado a otras actividades, o bien, ha perdido de interés en actividades que antes disfrutaba
  • Si su hijo/a continuar jugando a pesar de los problemas generados

Como padre, es su responsabilidad estar al tanto del desarrollo y desenvolvimiento de su hijo/a, por lo cual, atendiendo las señales de alarma puede tomar paso a la acción y evitar problemáticas que quizá sean un poco complicadas de resolver y que, consecuentemente, tengan secuelas en el futuro del jovencito.

Los dispositivos, videojuegos, etc., estimulan los sentidos de los niños y adolescentes a tal punto que parece que están «acelerados» y, por lo tanto, propensos a la ira o, alternativamente, se encuentran bajo estados de depresión y apatía; lo anterior se ha vuelto inquietantemente común. Los niños con irritabilidad crónica a menudo se encuentran en un estado de excitación anormalmente alta (producto de la estimulación sensorial a la que se ven expuestos) y pueden parecer «cansados pero alertas». Es decir, están agitados pero exhaustos; esto es debido a que los niveles de excitación crónicamente altos afectan la memoria y la capacidad de desenvolverse de manera óptima en su entorno; es probable que estos niños también tengan dificultades académicas y sociales.

En algún momento, un niño con estos síntomas puede recibir un diagnóstico negativo relacionado con su salud mental, como depresión mayor, trastorno bipolar o TDAH, problemas que usualmente requieren de tratamientos que incluyen psicoterapia y medicamentos; aunque algunas veces estos tratamientos no funcionan muy bien y la espiral descendente continúa.

Entonces, ¿qué está pasando con el pequeño?

Posiblemente, tanto los padres como los especialistas que le brindan tratamiento pueden estar concentrados en el “lado equivocado”. Es decir, están tratando de aliviar lo que parece un caso de trastorno mental propio de un manual de Psicología Clínica o Psiquiatría, pero muchas veces descartan y no abordan la causa ambiental más común de tales síntomas: el uso diario de la electrónica. 

Claro está, muy posiblemente existe algún diagnóstico clínico subyacente que deba de ser tratado, pero, quizá, el tratamiento exitoso para el niño de hoy con desregulación del estado de ánimo requiere eliminar metódicamente todo el uso de dispositivos electrónicos a lo largo de varias semanas para permitir que su sistema nervioso se relaje y vuelva a un estado de normalidad. Nuevamente, esto es considerando que se haya descartado la existencia de un problema psicológico, emocional y/o mental subyacente diagnosticado clínicamente por un especialista; aunque, cualquiera que sea el caso, el retirar poco a poco la estimulación de los dispositivos electrónicos siempre traerá beneficios.

horas pueden pasar los niños usando un teléfono

Si lo mencionado anteriormente se realiza correctamente, dicha intervención puede producir un sueño más profundo y reparador en el pequeño, un estado de ánimo más positivo y uniforme; además, fomentará un mejor enfoque mental y sus pensamientos estarán más organizados. A su vez, la capacidad de tolerar el estrés mejorará, por lo que las crisis emocionales disminuirán tanto en frecuencia como en gravedad. El niño comenzará a disfrutar de las cosas que solía hacer, se sentirá más atraído por la naturaleza y volverá al juego imaginario y/o creativo. En adolescentes y adultos jóvenes, se podrá observar un aumento en el comportamiento autodirigido, exactamente lo contrario de la apatía y la desesperanza (conductas usualmente relacionadas con estados depresivos).

Al mismo tiempo, el “ayuno electrónico” reduce o elimina la necesidad de medicación mientras hace que otros tratamientos, como la psicoterapia, sean más eficaces. Después del “ayuno”, y una vez que el sistema nervioso vuelve a un estado de equilibrio, usted, como padre puede determinar cuidadosamente cuánto puede tolerar su hijo/a el uso de cualquier elemento electrónico sin que reaparezcan los síntomas.

Es importante estar conscientes que restringir el uso de los dispositivos electrónicos puede no resolver todo, pero a menudo es el eslabón perdido en el tratamiento cuando los niños están presentando problemas.

Por su parte, una pregunta crítica es si el tiempo frente a la pantalla afecta el funcionamiento neurológico (lo que puede tener efectos en el funcionamiento psicológico y conductual) y, de ser así, ¿cuál es el impacto? Al día de hoy se sabe lo siguiente: 

Los efectos sociales y emocionales son:

  • Aumento del estrés
  • Incremento del tiempo para completar tareas
  • Aumento del tiempo fuera de las tareas
  • Aumento de la ansiedad cuando no hay acceso a las pantallas
  • Aumento de la frustración y disminución del compromiso con tareas más profundas y desafiantes, así como problemas en la resolución de problemas
  • Aumento de la impulsividad
  • Disminución de la regulación emocional
  • Disminución de la capacidad de reconocer las emociones faciales y las señales no verbales

Los efectos neurobiológicos en el cerebro en desarrollo son:

  • Liberación repetida de dopamina, aumentando el placer y la adicción a los dispositivos
  • Necesidad crónica de estimulación y gratificación instantánea
  • Disminución del enfoque y la capacidad de atención
  • Aumento de la excitación
  • Cierre de la glándula pineal que libera melatonina (una hormona natural para inducir el sueño)
  • Privación del sueño: manifestado como sueño deficiente y de menor calidad
  • Sobrecarga sensorial

La adicción a la pantalla también puede conducir a:

  • Contracción de la materia gris (donde ocurre el procesamiento de la información)
  • Contracción del lóbulo frontal (donde ocurre el funcionamiento ejecutivo, como la planificación y la organización de las tareas)
  • Contracción del cuerpo estriado (donde se producen vías de recompensa y control de los impulsos relacionados con comportamientos socialmente inaceptables)
  • Daño a la ínsula (donde ocurre nuestra capacidad para desarrollar empatía y compasión)
  • Pérdida de integridad de la materia blanca (estas son las vías conectivas para la comunicación dentro del cerebro)
  • Funcionamiento cognitivo deteriorado
  • Número reducido de receptores de dopamina, lo cual está relacionado con la depresión

Visto lo anterior, ¿acaso no es buena idea implementar un ayuno electrónico?

Lo que se sabe hasta el momento, sugiere fuertemente que la interacción práctica de persona a persona es la más beneficiosa para el desarrollo socioemocional de un niño, ya que el tiempo frente a la pantalla podría afectar la empatía, la comunicación efectiva, el funcionamiento cognitivo, la regulación emocional, el sueño, la atención y el desarrollo del cerebro. 

Pero no solo los hijos pueden presentar problemas derivados del uso excesivo de los aparatos electrónicos, también los padres y, consecuentemente dañar el entorno familiar.

Impacto en la crianza de los hijos:

  • Luchas de poder: los padres pueden experimentar importantes luchas de poder con los niños con respecto al uso del tiempo y el contenido que visualizan frente a la pantalla. Dichos conflictos de poder debilitan el sistema familiar.
  • Conflicto familiar: los padres pueden experimentar un conflicto significativo, que incluye discusiones, gritos, incumplimiento de normas, manipulación y desafío en relación con el tiempo que los hijos pasan frente a la pantalla.
  • Conflicto conyugal/con otros padres: a veces los padres no están de acuerdo con las reglas, límites y consecuencias relacionadas con el tiempo frente a la pantalla, lo cual puede prestarse a conflictos conyugales y/o con otros padres. Esto también envía mensajes mixtos a los niños, fomentando así un mayor rechazo por parte de los niños hacia los padres.
  • Sentimientos negativos: los padres y los niños pueden experimentar un aumento en la impotencia, la ira, la ansiedad y la frustración. Esto puede amplificar la necesidad de poder y control de ambas partes, aumentando así las luchas de poder, las cuales son verdaderamente debilitantes.
  • Problemas con la confianza y comunicación: las luchas de poder, los conflictos y la necesidad de control pueden disminuir la confianza y la comunicación positiva entre padres e hijos.
  • Desconexión familiar: Muchos padres e hijos pueden retirarse y desconectarse unos de otros, creando un ambiente en el hogar tenso o incluso hostil.

De nuevo, ¿es descabellado un control sobre los tiempos que utilizan los pequeños frente a los dispositivos? ¡Claro que no!

Hasta este punto, usted como padre, ahora sabe que el tiempo excesivo frente a la pantalla tiene un efecto directo y negativo sobre la estructura y el funcionamiento del lóbulo frontal, y también puede ser adictivo dados los cambios en el funcionamiento y los receptores de dopamina. Dado que esta área del cerebro de un niño experimenta un desarrollo crítico hasta la edad adulta, tiene sentido que los padres (y también los profesionales) estén preocupados por el consumo excesivo de elementos electrónicos por parte de los niños. 

Como padre, es necesario que desarrolle la habilidad (en caso de que aún tenga problemas con ello) de la gestión eficaz del tiempo.

Sabemos los tiempos por los que estamos pasando: de aislamiento y refugio; una de las habilidades más valiosas que puede tener usted como padre es la gestión eficaz del tiempo. Cuanto mejor ayude a su hijo a administrar su tiempo, más fácil será para ellos lograr sus objetivos, obteniendo como resultado menos estrés y fomentando el bienestar emocional en general.

Veamos algunos consejos para administrar correcta e inteligentemente el tiempo de sus hijos:

  • Primero, tómese un tiempo durante el fin de semana para sentarse con su hijo y discutir la agenda de la próxima semana. Use un calendario para planificar sus tareas, tanto diarias como semanales. Use un método de seguimiento del tiempo para ayudar a su hijo a tener una idea de cuánto tiempo lleva cada tarea en comparación con el tiempo que creen que tomará terminar esa tarea. Una vez que se haya establecido ese punto, tenga en cuenta la cantidad de horas estimadas para terminar cada consigna. Es necesario que coloque cada tarea según la prioridad y el tiempo. El uso de las pantallas y videojuegos puede ser una recompensa después de haber logrado los objetivos dentro de los parámetros planeados.
  • Así mismo, también puede usar un planificador todas las noches para actualizar el calendario con las tareas y la lista de responsabilidades para el día siguiente. Escriba una lista de las cosas que deben hacer al día siguiente. Organice sus tareas en orden de importancia, priorizando las tareas de más premura. Asigne una hora específica del día para terminar cada tarea. Use una lista de verificación para tachar cada tarea cuando la completen. Nuevamente, puede usar las recompensas que más le satisfagan a su hijo una vez que todo se realice con éxito.
  • Es altamente recomendable que cree un espacio cómodo con la iluminación adecuada para que su hijo trabaje. Haga que se siente en una silla cómoda y guarden sus dispositivos electrónicos mientras trabajan.
  • Asegúrese de que su hijo tenga una buena noche de sueño. Algunos niños y adolescentes están comportándose durante esta contingencia sanitaria como si fueran vacaciones, durmiendo tarde y despertando tarde. Aliéntelo y ayúdelo a dormir de 8 a 10 horas por noche. Procure que la hora de acostarse durante la contingencia permanezca igual que cuando asistieron a la escuela normalmente.
  • También, es importante recompensar a su hijo. Simplemente puede celebrar su logro con la gestión del tiempo haciendo una actividad divertida juntos, ya sea viendo una película o jugando un juego de videojuego. Hágales saber que está viendo su arduo trabajo.

Recuerde que la gestión del tiempo puede ayudar a sus hijos cuando se sientan distraídos y abrumados a concentrarse en lo que verdaderamente importa, su salud física y mental junto con su vida académica. Además, la gestión eficaz del tiempo no solo le ayudará con su aprendizaje, sino que también puede ayudarlos a ser más productivos a largo plazo.

¿Cuándo debes poner un remedio a la adicción de tus hijos por las pantallas?

Si ves que tu hijo o hija no puede pasar un buen rato sin tener que mirar su móvil, deberías ponerle un remedio. Las adicciones no se reducen con los años, sino que pueden ir a más. Y, con el tiempo, esos niños pueden acabar siendo adultos totalmente enganchados a sus teléfonos y con problemas para socializar en el mundo real. 

Pero hay soluciones que son útiles y necesarias. Dice un estudio realizado por el hospital  San Joan de Deu que “la parte buena es que no hay daños permanentes en los cerebros de los niños expuestos. Basta alejar a los niños de las pantallas para que recuperen las capacidades mentales”.

Formas de ayudar a que tus hijos usen el móvil de una forma correcta

Hay diferentes decisiones que, como padre o madre, puedes tomar para que tus hijos tengan una relación sana con sus dispositivos. Los expertos recomiendan lo siguiente:

  • Cuida tu propio uso del móvil. Los niños y niñas imitan mucho. Y si te ven pasar muchas horas con tu móvil o tu tableta, ellos creerán que eso está bien y también querrán hacerlo. De acuerdo con un informe del Instituto Psicológico Desconecta la nomofobia (el miedo irracional a salir de casa sin el móvil) ya afecta al 77% de españoles adultos. 
  • Busca actividades de ocio fuera de las pantallas. Los niños y los adolescentes necesitan estímulos constantes y mucha actividad. Busca hacer cosas que gusten y diviertan a tu hijo par que pase menos horas frente a un móvil, televisión u ordenador. 
  • Pon unas normas. Como para todo, los menores de edad están en constante aprendizaje y necesitan ciertas reglas que les ayuden a crecer sanos físicamente y mentalmente. Siéntate con tu hijo o hija y llegad a un acuerdo sobre los momentos del día en los que tiene permitido usar sus dispositivos. Recuerda que no será fácil que se cumpla cuando sea adolescente, momento en que tiene mucha libertad y pasa muchas horas fuera de casa.  
  • Educa a tu hijo a usar el móvil. No solo tienes que estar seguro de que tus hijos usarán el móvil durante el tiempo recomendado para evitar ser adictos a las pantallas. Sino que es bueno que pases tiempo y dediques esfuerzo a que comprenda los peligros de Internet y las redes sociales. No solo hay que evitar adicciones, sino también que tu hijo pueda ser víctima de algún pedófilo, de bullying por parte de otros adolescentes o niños o que pueda ser él o ella quien ataque a sus compañeros y los acose. 
  • Contrata una tarifa limitada de datos. Son los padres y madres quienes contratan y pagan las tarifas, así que son quienes pueden decidir poner ciertos límites para que los gigas que se pueden consumir al mes sean limitados. Lo mismo con el WiFi. Si ves que tu hijo pasa demasiadas horas con su smartphone u ordenador, pacta unas horas en las que se desenchufará el router. 
  • Usa aplicaciones de control parental. Existen aplicaciones avanzadas, muy sencillas de usar y recomendadas por expertos en la salud y el bienestar de niños, niñas y adolescentes, que permiten a padres, madres y tutores tener un control constante de la actividad que sus hijos tienen con sus dispositivos. Sirve, no solo para evitar que pase demasiadas horas frente a una pantalla, sino también para bloquear contenidos nocivos para menores de edad como el porno, controlar que no sea víctima de ciberbullying u otros peligros de la red e incluso para cuidar dónde está y no sufra peligros. 

¿Cómo una aplicación de control parental puede una adicción a las pantallas?

aplicación de control parental

Hay aplicaciones móviles creadas con el objetivo de que los padres pueden cuidar de sus hijos. La más popular es mSpy, que te explicaremos a continuación cómo debe utilizarse, aunque también hay otras como kidsGuard Pro o FamiSafe. La ventaja de mSpy es tiene muchas funciones, es muy segura y su coste es muy asequible.  

Estas aplicaciones que permiten vigilar un dispositivo de forma remota y permiten ver la actividad de tus hijos en su teléfono, en su ordenador o en la tableta que usen. 

Cabe añadir que muchas son las personas que utilizan estas aplicaciones también para entornos laborales y estar así seguros que los trabajadores hacen un uso correcto de los dispositivos de empresa (por ejemplo, no compartiendo información confidencial que no debería salir de la compañía o evitando entrar en páginas desconocidas o descargando aplicaciones fraudulentas que puedan introducir virus a los dispositivos empresariales) y también para asegurarse de que los trabajadores utilizan sus horas destinadas al trabajo de una forma eficiente. 

Hay que decir que el uso de estas aplicaciones es totalmente legal siempre y cuando la persona que está siendo espiada lo sepa. Por tanto, puedes anunciarlo a tus hijos (o a tus trabajadores). En muchos países del mundo, también está avalado el uso de estas aplicaciones para proteger a los menores de edad. 

Por ejemplo, si eres padre, madre o tutor legal de alguien, aunque la normativa española recoge el derecho a la privacidad y a la intimidad de los menores de edad, al mismo tiempo, hay antecedentes en los que la justicia ha avalado el derecho de los progenitores de mantener un control sobre el uso del smartphone o del ordenador por parte de sus hijos. 

Referencias:

«Diccionario de la lengua española» – Edición del Tricentenario. 2020. Adicción | Diccionario De La Lengua Española. [online] Recuperado de: https://dle.rae.es/adicci%C3%B3n [Accesado el 20 de Junio de 2020].

Jacques, M. The distracted student mind — enhancing its focus and attention. (2020). [online] Recuperado de: https://kappanonline.org/rosen-distracted-student-mind-attention/ [Accesado el 20 de Junio de 2020].

Screen Time Addiction: The Real Impact On Kids, Teenagers And Parenting. 2020. [online] Recuperado de: <http://www.aspiringfamilies.com/aspiring-families/ [Accesado el 20 de Junio de 2020]

Sobre el experto

David G. Espinoza Aviles

Psicólogo con orientación clínica

Psicólogo con orientación clínica, egresado con honores del Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON). Cuenta con estudios personales en el uso de la Hipnosis Clínica como herramienta terapéutica para su implementación en la práctica profesional.

Ha publicado múltiples artículos de interés en diversos sitios web especializados y revistas digitales con temáticas propias de la Psicología Clínica, Psicopatología y estudios de caso, entre otros.

Es miembro de diversas sociedades para personas con alto CI tales como Mensa, Triple Nine Society, entre otras, caracterizadas por sus altos estándares de selección.

Como profesionista, desenvuelve su ejercicio profesional en el ámbito de la consulta privada.

Sobre el autor

Bárbara Bécares

Experto en cyberseguridad y reportero de tecnología

Bárbara Bécares es periodista y lleva escribiendo de tecnologías de la información desde el año 2007. Primero en Europa. Más adelante fue la encargada de editar una revista europea en los grandes mercados de América Latina. Eso le dio la oportunidad de conocer a fondo Colombia, México, Ecuador, Chile, Perú y Argentina, países donde la adopción de dispositivos está en constante crecimiento. La privacidad y la seguridad informática son su especialidad y también sus grandes pasiones. La tecnología es parte esencial de nuestra sociedad de hoy día y a Bárbara le encanta poder hacer llegar la información tecnológica a todo el mundo para que comprendan la necesidad de “ciberprotegerse”.